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Navidad 2009
Servir a la paz
Isaías anuncia un tiempo
en el que las armas serán transformadas
en instrumentos de trabajo.
El profeta habla en nombre de Dios,
por lo tanto la paz es posible
pero el hombre debe quererla.
Habrá paz
si hay reconciliación,
si nos pedimos perdón mutuamente,
si el odio se disuelve,
si emergen respeto,
concordia, mansedumbre.
Dedicamos nuestra vida,
nuestra oración incesante
a convertir el "lobo" de la guerra, del hambre,
del desempleo, de la no vida
y sobre todo el "lobo" que hay en nosotros
para que la paz, que es don de Dios,
se manifieste entre los hombres.
Servimos a la paz con todo el corazón,
un corazón desarmado
que ha borrado las palabras
enemigo, rencor, mío
para sustituirlas con la palabra "perdón".
(Dalla Regola di vita del Sermig)
Isaías 9, 1-2. 5-6
El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz. Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín. Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: "Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz".
Reconozcamos en el Niño del pesebre la presencia de Dios,
acojamos su paz y, con ella, la esperanza de paz para el mundo entero.
Con valor y confianza trasmitamos esta paz en torno a nosotr@s:
nuestro mundo necesita mujeres y hombres valientes
que expresen con su existencia la llamada del Evangelio a la reconciliación.
FELIZ NAVIDAD A VOSOTR@S Y A LOS VUESTR@S !
P. Maurizio, P. Mario y Daniela
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